El bono a jubilados está congelado hace 20 meses pero el Gobierno aumentó en $26.118 millones el presupuesto de la SIDE
El refuerzo presupuestario para la ex SIDE -hoy Agencia Federal de Inteligencia- aparece en un contexto de recortes en otras áreas del Estado. La decisión reactiva sospechas históricas sobre la caja negra de los servicios, la disputa interna por su control y el uso político de los fondos reservados.
En un país donde cada movimiento fiscal es un mensaje, el aumento de $26.118 millones para la ex SIDE —formalmente, la Agencia Federal de Inteligencia (AFI)— no pasó inadvertido. Ocurre en un momento en que el Poder Ejecutivo exige disciplina presupuestaria, revisa programas sociales, achica ministerios y aplica recortes quirúrgicos en áreas sensibles como educación, salud y políticas productivas.
En ese escenario, que la estructura más opaca del Estado reciba un incremento semejante no es un detalle administrativo. Es una decisión política.
La caja que nunca cierra: fondos reservados, escaso control y poder real
Los servicios de inteligencia en la Argentina siempre orbitan un territorio donde la lógica institucional se difumina. Los fondos reservados, justamente llamados “reservados”, son una anomalía tolerada: un presupuesto que puede ejecutarse sin demasiadas explicaciones, sujeto a un control parlamentario más formal que real.

El incremento autorizado ahora reaviva los interrogantes clásicos:
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¿A quién fortalece esta inyección de recursos?
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¿Cuál es el objetivo operativo?
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¿Se trata de un reordenamiento técnico o de un ajuste político?
En otras palabras: ¿quién gana poder dentro del Gobierno cuando se alimenta la caja de inteligencia?
Un contexto político que explica más que los números
El refuerzo presupuestario coincide con un momento de tensiones dentro de la coalición gobernante, denuncias cruzadas por espionaje partidario y una discusión cada vez más visible sobre el rol de la AFI en la seguridad interior. Como siempre que se mueve la aguja del financiamiento, la pregunta no es cuántos pesos se asignan, sino quién los administra.
Desde la recuperación democrática, ningún gobierno logró desactivar el núcleo histórico de la SIDE: un conjunto de áreas que operan por encima de la burocracia y por debajo de la transparencia. El aumento actual, lejos de corregir esa tradición, parece reforzarla.
Por qué este ajuste importa
En un país que discute cada gasto con el termómetro de la inflación en la mano, $26.118 millones destinados a inteligencia no son neutrales. Señalan prioridades, anticipan conflictos y marcan dónde se concentra el poder real.
Para la opinión pública, es un dato más en un océano de cifras.
Para la política, es una señal inequívoca: el Gobierno decidió blindar a los servicios.