El oro que no dejó rastros: el Banco Central admite que no hay contratos y se encienden todas las alarmas
El BCRA reconoció ante la Auditoría General de la Nación que no existen contratos ni registros administrativos por el envío de lingotes de oro al exterior durante 2024. La admisión bloquea cualquier auditoría tradicional y habilita una investigación judicial sobre una operatoria valuada en casi USD 5.000 millones.
Hay respuestas oficiales que, lejos de aclarar, agravan el problema. La que el Banco Central de la República Argentina envió a la Auditoría General de la Nación pertenece a esa categoría. En un escrito formal, el organismo monetario admitió que no existen contratos registrados por el envío de lingotes de oro al exterior, ni al cierre de 2024 ni en la actualidad.
La consecuencia es inmediata y delicada: no hay documentación administrativa que auditar sobre una operatoria estimada en USD 4.981 millones, uno de los activos más sensibles del Estado nacional.
Una admisión que vacía el control
La confirmación fue remitida a la AGN, que desde hace meses reclama acceso a la información para auditar el destino, la modalidad y las condiciones de colocación del oro enviado fuera del país. La respuesta del Central fue taxativa:
los contratos “no existen”.
En términos institucionales, el reconocimiento no es neutro. La ausencia de contratos no solo impide el control posterior, sino que abre un interrogante mayor: bajo qué figura legal se dispuso una operatoria de semejante magnitud y quién asumió la responsabilidad administrativa.
De la auditoría al expediente judicial
El conflicto no es nuevo. En octubre, la AGN había denunciado ante la Comisión Mixta del Congreso que el BCRA, presidido por Santiago Bausili, obstruía la auditoría. Tras intimaciones formales iniciadas en septiembre, el organismo de control sugirió avanzar incluso con una demanda judicial por entorpecimiento de la tarea de control.
Ese escenario comenzó a destrabarse cuando la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal revocó un fallo de primera instancia y ordenó al Banco Central entregar la información pública vinculada a la operatoria.
Ahora, con la admisión de que no hay contratos, la discusión cambia de eje: ya no se trata solo de acceso a documentos, sino de la inexistencia de respaldo administrativo.
Un obstáculo que ya no existe
Hasta hace pocas semanas, la AGN enfrentaba una limitación formal: solo podía accionar judicialmente con su cuerpo de auditores plenamente integrado. Esa condición ya fue cumplida tras la jura de Mónica Almada, Pamela Calletti y Juan Ignacio Forlón.
Con el organismo completo, la AGN quedó habilitada para actuar en función de sus competencias constitucionales y legales, amparada en la Ley 24.156 y en el Decreto 1172/2003 de Acceso a la Información Pública.
La respuesta que encendió todas las luces rojas
Según fuentes calificadas, el escrito del BCRA fue aún más contundente de lo esperado:
“Los contratos de colocación de lingotes de oro con el BIS y/o cualquier otro depositario del exterior no existen”.
La entidad monetaria sostuvo además que no se elaboraron informes jurídicos, porque —según su versión— no había contratos que analizar. Ese argumento deberá ahora ser validado en sede judicial.
El vacío informativo y las especulaciones inevitables
La imposibilidad de auditar derivó, dentro de la AGN, en especulaciones que nadie puede confirmar. Entre ellas, la hipótesis de que el oro haya sido transformado en liquidez, algo que no pudo verificarse precisamente por la falta total de información respaldatoria.
La opacidad impide responder la pregunta básica: dónde está el oro y bajo qué condiciones fue enviado al exterior.
Un antecedente que desnuda el conflicto
En septiembre, ante la Comisión Mixta, el titular de la AGN, Juan Manuel Olmos, fue directo:
“No podemos saber dónde está específicamente el oro”.
Desde el organismo de control subrayaron que el Banco Central se amparó en cláusulas de confidencialidad, aun cuando la AGN ha auditado en el pasado operaciones altamente sensibles, como la compra de vacunas durante la pandemia.
Auditar sin poder auditar
El Central ofreció una única alternativa: revisar información desde computadoras del propio BCRA, sin posibilidad de copiar documentos, tomar notas ni registrar evidencia. Para la AGN, eso vuelve técnicamente imposible cualquier auditoría, ya que impide respaldar los hallazgos con prueba documental.
Incluso auditores con mandato vencido recordaron un antecedente reciente: el Informe aprobado por Resolución 4/2024, sobre la administración de reservas internacionales, donde el Central sí entregó toda la información requerida.
Una cuestión que excede al oro
El caso del oro del Banco Central no es solo un episodio técnico. Es una discusión de fondo sobre límites, controles y transparencia en la administración de los activos del Estado.
Cuando un organismo clave admite que no existen contratos por una operación millonaria, el problema deja de ser contable y pasa a ser institucional.
La auditoría ya no es solo necesaria. Es inevitable.

