Inflación: 7 de cada 10 argentinos no creen en los números del INDEC y crece la bronca en la calle
Una encuesta nacional reveló que la mayoría desconfía de las cifras oficiales y siente que el costo de vida sube mucho más de lo que dice el Gobierno. Aumentos en alimentos, transporte y alquileres, malestar con la economía personal y un fuerte pesimismo sobre el rumbo del país.
La inflación dejó de ser solo un índice económico para convertirse en un termómetro social que mide bronca, desconfianza y frustración. Según una encuesta nacional de la consultora Zentrix, realizada en la tercera semana de agosto, el 67,4% de los argentinos cree que los datos del INDEC no reflejan la realidad del bolsillo.
La percepción de que “la inflación real es mucho más alta de lo que informa el Gobierno” creció 10,7 puntos en apenas un mes, lo que confirma un deterioro acelerado en la confianza social hacia las estadísticas oficiales.
Desconfianza en los datos y enojo con el relato oficial
Mientras el Gobierno insiste en que la inflación “está bajando”, la calle cuenta otra historia. Los aumentos en alimentos, medicamentos, transporte y alquileres no dan tregua, y la mayoría siente que su salario se evapora mucho más rápido de lo que reflejan los números oficiales.
El estudio de Zentrix marca que el malestar no es solo con la macroeconomía: el 40,5% de los encuestados califica su situación personal como “mala o muy mala”, lo que significa que 4 de cada 10 argentinos atraviesan serias dificultades para llegar a fin de mes.
Pesimismo sobre el rumbo del país
La encuesta también consultó sobre la percepción general de la situación nacional. El resultado fue contundente: el 64% de los argentinos cree que el país está “mal o muy mal”, un salto de 11,2 puntos en apenas un mes.
La lectura es clara: el enojo no es solo por la inflación, sino también por la falta de rumbo económico. La mayoría considera que las políticas del oficialismo favorecen a los sectores más altos, mientras la clase media y los más vulnerables siguen perdiendo poder adquisitivo.
Una brecha cada vez más grande entre discurso y realidad
El Gobierno celebra en conferencias de prensa una supuesta desaceleración inflacionaria. Sin embargo, la encuesta refleja que esa narrativa no cierra con la vida cotidiana de la gente, donde todo sube menos los sueldos.
La inflación ya no se percibe como un dato técnico, sino como una sensación diaria de pérdida. En un contexto político atravesado por denuncias de corrupción en la ANDIS y tensiones internas, la desconfianza en las cifras oficiales agranda la grieta entre la Casa Rosada y la calle.