Kicillof arriesga capital político para aprobar el Presupuesto 2026 en una Legislatura fracturada por la interna peronista
En un clima de presión simultánea ?oposición, intendentes y La Cámpora? el gobernador bonaerense busca aprobar hoy el Presupuesto, la Ley Fiscal e Impositiva y el Endeudamiento. El acuerdo por la deuda recién se destrabó anoche, tras una negociación que expuso la fragilidad del oficialismo y la puja por los recursos.
En la política bonaerense, el Presupuesto es menos un instrumento de administración y más un test de poder. Y Axel Kicillof llega a esta sesión, otra vez, con el desafío de obtener una aprobación que le fue esquiva en los dos años anteriores. Lo hará además con un peronismo que ya no discute diferencias internas: las exhibe.
El gobernador necesita que hoy —a las 14 en Diputados y a las 19 en el Senado— se aprueben las tres leyes que componen su arquitectura financiera: Presupuesto, Fiscal-Impositiva y Endeudamiento. Pero el verdadero obstáculo fue siempre el tercero, que requiere dos tercios y se había convertido en la trinchera de una interna que mezcla tensiones territoriales, diferencias tácticas y sospechas cruzadas.
El martes por la noche, luego de semanas de negociaciones intermitentes, el oficialismo consiguió destrabar el dictamen del Endeudamiento. Los intendentes habían presionado fuerte: reclamaban el 8% del total del crédito, un número que —según el Ejecutivo— supera cualquier fondo otorgado en años anteriores.

Una ingeniería legislativa hecha a medida de la debilidad política
Este año, la estrategia del oficialismo fue inversa a la del año pasado. Se decidió no dictaminar aquello que todavía no tuviera asegurado el piso de votos. El Presupuesto y la Fiscal-Impositiva avanzaron con mayoría simple. El Financiamiento quedó detenido hasta que hubiera garantías.
Esa cautela es un síntoma. Kicillof lo expresó con frustración: el año pasado no obtuvo ninguna de las tres leyes. Y este año, la actualización de tasas —traducción: la capacidad de recaudar— también chocó con resistencias. Por eso, la resolución de anoche no solo ordena los números: ordena la política.

La interna: La Cámpora, los intendentes y la geometría del peronismo roto
En paralelo, el peronismo discute consigo mismo. “La Patria es el Otro”, la organización social referenciada en Andrés “Cuervo” Larroque, pidió abiertamente dejar la “rosca” y votar el financiamiento. El mensaje tenía destinatarios internos: La Cámpora.
Desde el entorno de Kicillof aseguran que el sector de Máximo Kirchner fue quien trabó el endeudamiento. Desde La Cámpora lo rechazan y devuelven la pelota: “El año pasado decían lo mismo, pero eran los intendentes radicales los que no aceptaban la propuesta”.

La disputa queda al desnudo en un punto: el reparto de la plata. Los intendentes reclaman igualdad en la distribución de fondos, de la coparticipación a la obra pública. Dicen que el esquema actual es desigual; La Cámpora desconfía de que el endeudamiento termine financiando, por la vía de los hechos, poder territorial ajeno.
Kicillof se juega hoy más que un Presupuesto. Se juega la posibilidad de recomponer autoridad en un espacio donde, desde hace meses, cada actor opera como si estuviera en campaña.
El Presupuesto bonaerense, que debería ser un mecanismo técnico, se convirtió en un referéndum sobre la capacidad de Kicillof para ordenar un peronismo fragmentado. La sesión de hoy no resolverá la interna, pero dirá algo más importante: si el gobernador mantiene dominio sobre la arquitectura política de la Provincia o si esa arquitectura ya tiene dueños múltiples.