La interna libertaria estalla otra vez: apartan a Leila Gianni y La Matanza se convierte en zona de guerra
La Libertad Avanza volvió a quedar atrapada en su propia turbulencia política. La expulsión de Leila Gianni, que armó un bloque alternativo junto a macristas y libertarios díscolos, reactivó una interna feroz en La Matanza y expuso las tensiones entre los operadores de Karina Milei y los liderazgos locales.
La fractura dentro de La Libertad Avanza (LLA) dejó nuevamente a la vista un deterioro político que ya no sorprende pero sí escala. La salida forzada de Leila Gianni, flamante concejal y exsubsecretaria de Legales del Ministerio de Capital Humano, se convirtió en la señal más reciente de un espacio que no logra ordenar su frente bonaerense ni siquiera después del intento de tregua entre los sectores de Karina Milei y Santiago Caputo.
El escenario elegido para el estallido no es menor: La Matanza, el distrito más populoso del país, terreno clave para cualquier armado que busque volumen político real. Allí, Sebastián Pareja —el hombre de máxima confianza de la hermana del Presidente en la Provincia— avaló el apartamiento de Gianni luego de que la dirigente decidiera romper con la bancada libertaria.

La concejal conformó un nuevo bloque, “Alianza Libertad Republicana”, junto a los macristas Hernán Finocchiaro y Javier Ferreyra, y al libertario disidente Ricardo Lococco. La jugada fue interpretada como una provocación directa al esquema que conduce Luis Ontiveros, dirigente cercano a Pareja y encargado de custodiar el armado libertario en territorio matancero.
Un conflicto que venía incubándose
La ruptura no fue súbita. Desde la campaña, Gianni manifestaba su malestar por lo que describía como maniobras destinadas a frenar su crecimiento político: exclusión de fotos, restricciones a fiscales propios e incluso sospechas de presiones en el ámbito de la Anses local. Ya en el Concejo Deliberante, aspiraba a presidir el bloque para proyectarse hacia 2027. Pero Ontiveros impulsaba a su pareja, Lorena Ramos, para ese rol. Sin acuerdo y sin obtener la vicepresidencia segunda, la decisión de romper se aceleró.
La respuesta oficial de LLA fue contundente. Un comunicado del espacio en la Tercera Sección Electoral sentenció que Gianni “no pertenece ni representa” al partido y la acusó de generar división interna. Incluso cuestionaron su domicilio en el distrito. Con la expulsión consumada, Ramos quedó al frente del bloque libertario junto a Gabriel Chaile y Jimena Alonso.

La réplica de Gianni: “No me fui a ningún lado”
Lejos de replegarse, Gianni contraatacó desde su cuenta de X. Ratificó su lealtad al Presidente y justificó la creación del nuevo bloque alegando que dentro de la estructura libertaria “no era posible desarrollar la labor legislativa de manera plena” debido a prácticas que consideró “inadmisibles”.
Defendió la decisión como un paso para “garantizar que la voz de los matanceros que abrazan las ideas de la libertad” pueda expresarse sin condicionamientos. Pero la polémica escaló cuando circularon imágenes de la concejal saludando a Verónica Magario y Fernando Espinoza en su jura. Desde el libertarismo, la acusaron de “kuka”. Gianni habló de “operaciones internas” y redujo el episodio a un saludo protocolar.

Una interna que exhibe el desorden de LLA
El caso Gianni no es un incidente aislado: es un síntoma. La Libertad Avanza llega a su primer año de gestión con un mapa político fragmentado, tensiones crecientes y operadores que disputan territorios como si fueran pequeñas provincias autónomas. La Matanza, por su peso electoral, se vuelve el espejo más explícito de ese desorden.
A pesar del acceso directo que Gianni supo tener al Presidente durante su paso por el Ministerio, la estructura libertaria bonaerense la expulsó sin matices. La ruptura abre un nuevo capítulo en una interna que parece no tener piso y que vuelve a exponer un hecho incómodo para la conducción nacional: LLA se devora, una y otra vez, a sus propios dirigentes.