Tensión Diplomática: cómo un control de alcoholemia provocó un conflicto entre Rusia y Argentina

26 de diciembre de 2024
Redacción La Plata Diario

Este incidente desató un cruce de comunicados entre ambos países y una disputa prolongada en la que las normas internacionales de inmunidad diplomática jugaron un papel fundamental.

El Gobierno argentino se vio envuelto en una creciente controversia diplomática con la Embajada de Rusia después de un insólito episodio ocurrido en la víspera de Navidad. Dos diplomáticos rusos, quienes circulaban por la Avenida Libertador en Buenos Aires, se negaron a someterse a un control de alcoholemia llevado a cabo por agentes de tránsito, generando una serie de tensiones que involucraron a las autoridades argentinas y a la representación diplomática rusa en el país. Este incidente desató un cruce de comunicados entre ambos países y una disputa prolongada en la que las normas internacionales de inmunidad diplomática jugaron un papel fundamental.

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El conflicto comenzó cuando los diplomáticos rusos, a bordo de sus vehículos, fueron detenidos por agentes de tránsito en el barrio de Recoleta, uno de los más emblemáticos de Buenos Aires. Al ser solicitados para realizar un control de alcoholemia, se negaron a cooperar, lo que desató una tensa situación. A pesar de los intentos de los agentes de control para efectuar el procedimiento de forma pacífica, los diplomáticos se atrincheraron en sus autos, negándose a colaborar, lo que derivó en un enfrentamiento directo entre los representantes de la policía y la delegación rusa.

Patricia Bullrich, ministra de Seguridad, detalló la gravedad de la situación en una conferencia de prensa. Según la funcionaria, el enfrentamiento se prolongó durante horas, con un nivel de tensión que escaló rápidamente. La Embajada de Rusia envió una nota formal de protesta al Gobierno argentino, calificando el trato como "injustificado". El Ejecutivo respondió con una réplica encabezada por el canciller Gerardo Werthein, quien trató de apaciguar la situación. Sin embargo, las tensiones se mantuvieron altas, y las autoridades argentinas tuvieron que lidiar con una situación diplomática compleja, mientras evitaban cualquier transgresión a los acuerdos internacionales.

En medio de esta creciente controversia, las fuerzas de seguridad, encabezadas por la Policía Federal Argentina (PFA), fueron desplegadas para manejar el conflicto y garantizar que no se vulneraran las normas sobre la inmunidad diplomática, un principio fundamental del Derecho Internacional. Bullrich explicó que la intervención de la PFA fue clave para evitar que la situación empeorara, ya que se optó por escoltar a los diplomáticos hasta la Embajada de Rusia, donde el control de alcoholemia continuaría de manera apropiada.

Sin embargo, la situación estuvo cerca de intensificarse aún más. Durante el incidente, algunos agentes de tránsito sugirieron recurrir a métodos más drásticos, como romper los vidrios de los autos de los diplomáticos para obligarlos a cumplir con el control, lo que, según Bullrich, hubiera generado un grave conflicto internacional. Afortunadamente, la intervención oportuna de la PFA evitó este escenario, logrando que los vehículos fueran escoltados sin incidentes mayores. A pesar de estos esfuerzos, la cooperación por parte de los diplomáticos rusos fue mínima, lo que llevó a la ministra a señalar que "sin duda, podrían haber estado un poco más abiertos a colaborar".

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El Gobierno argentino, por su parte, destacó que el manejo de la situación fue adecuado, respetando la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas, que establece que los diplomáticos disfrutan de inmunidad frente a ciertos procedimientos legales, incluido el control de alcoholemia. La prioridad para las autoridades argentinas fue garantizar que el procedimiento se llevara a cabo sin vulnerar los derechos de los diplomáticos rusos, pero al mismo tiempo manteniendo el orden y la legalidad. Bullrich afirmó que, gracias a la intervención de la Fiscalía de Flagrancia, se evitó el secuestro de los vehículos, lo cual hubiera sido una clara violación de los tratados internacionales.

A pesar de la resolución pacífica del incidente, el episodio dejó una marca en las relaciones diplomáticas entre ambos países. La tensión fue palpable no solo en la respuesta de la Embajada de Rusia, sino también en las declaraciones de los funcionarios argentinos, quienes reconocieron que la situación podría haberse agravado fácilmente. Sin embargo, el manejo diplomático permitió que el conflicto se resolviera sin mayores consecuencias.

Este incidente, que se produjo en una de las épocas más festivas del año, reflejó la complejidad de las relaciones internacionales en situaciones imprevistas. Mientras que la diplomacia y el respeto a las normas internacionales jugaron un papel crucial en la resolución del conflicto, la falta de cooperación por parte de los diplomáticos rusos evidenció las dificultades que surgen cuando se enfrentan situaciones que ponen a prueba la inmunidad diplomática. Al final, el Gobierno argentino logró manejar la crisis de manera eficaz, evitando que un simple control de alcoholemia se convirtiera en una crisis diplomática a gran escala.

Aunque las tensiones se calmaron tras el intercambio de notas diplomáticas, el episodio dejó claro que, en tiempos de alta tensión internacional, el respeto a los acuerdos y la diplomacia efectiva son fundamentales para evitar conflictos mayores. El manejo de la situación por parte de Argentina, aunque aplaudido por algunos, también dejó en evidencia la frágil naturaleza de las relaciones diplomáticas cuando se ven desbordadas por incidentes inesperados, como el de la Navidad pasada.