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Carne en retirada y tarjetas al rojo: el 2026 arranca con hogares en modo supervivencia


15 de febrero de 2026

El inicio de 2026 ratifica el deterioro del poder adquisitivo. Menos carne, compras fragmentadas y mayor uso del crédito marcan un consumo en estado defensivo, mientras especialistas advierten que los hogares siguen sin mostrar señales claras de recuperación.

Redacción La Plata Diario

El consumo privado arrancó 2026 sin señales firmes de recuperación y consolidó un escenario de cautela en los hogares argentinos. Según el Índice de Consumo Privado elaborado por la Universidad de Palermo, en enero se registró una leve suba mensual del 0,1%, aunque en la comparación interanual mostró una caída del 1,5%, confirmando la segunda baja consecutiva.

El dato refleja una tendencia que comenzó a profundizarse durante la segunda mitad de 2025, en un contexto donde el mercado interno continúa debilitado y el gasto familiar se mantiene en niveles similares a los registrados entre 2022 y 2023, lejos de los picos históricos del consumo.

Especialistas advierten que la estabilización mensual no alcanza para revertir el escenario general. Desde el ámbito académico sostienen que el gasto familiar se mantiene en una zona de fragilidad, sin un motor claro que impulse la reactivación.

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Menos carne y cambios en los hábitos de compra

Uno de los indicadores más sensibles del ajuste económico se observa en el consumo de alimentos. El informe reveló que el consumo de carne vacuna cayó un 6,5% interanual y acumula seis meses consecutivos en retroceso, reflejando la pérdida del poder adquisitivo en sectores medios y populares.

Este fenómeno viene acompañado por un cambio en la dinámica de compra. Comerciantes del rubro alimenticio detectan que los consumidores dejaron de realizar compras mensuales o quincenales para priorizar adquisiciones más pequeñas y frecuentes, enfocadas exclusivamente en productos esenciales.

Además, los comercios minoristas comenzaron a modificar su logística, reduciendo el stock y apostando a reposiciones semanales para evitar pérdidas frente a eventuales aumentos de precios.

Supermercados en baja y crecimiento de los comercios de cercanía

El nuevo comportamiento del consumidor también impacta en la estructura comercial. Mientras las grandes cadenas de supermercados registraron retrocesos en sus ventas, los almacenes de barrio lograron una mejora impulsada por la compra diaria y la cercanía con los clientes.

La tendencia revela una reorganización del consumo hacia esquemas más fragmentados, donde el factor precio y la disponibilidad inmediata pesan más que el volumen de compra.

En paralelo, los aumentos en productos básicos continúan presionando sobre el gasto familiar. Durante enero se registraron subas en lácteos, alimentos envasados, fiambres y productos de higiene, y se anticipan nuevos incrementos para los próximos meses.

Un escenario desigual entre sectores económicos

El panorama del consumo muestra comportamientos dispares entre rubros. En el segmento de bienes durables, el patentamiento de automóviles registró una caída interanual del 4,2%, cortando una racha positiva que se extendía desde 2024.

Sin embargo, el mercado de motocicletas logró sostener el crecimiento con un alza del 15,3% interanual, impulsado por su menor costo y su utilización como herramienta laboral.

En los bienes semidurables, como indumentaria y calzado, se observaron leves mejoras, aunque el sector gastronómico volvió a mostrar retrocesos en la actividad, reflejando la reducción del gasto en esparcimiento.

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Tarjetas al límite y avance de los pagos digitales

Otro dato que refleja la presión sobre los ingresos es el crecimiento del crédito al consumo. Las compras con tarjeta aumentaron un 11,7% interanual, aunque a un ritmo menor que el registrado a fines de 2025, cuando las subas rondaban el 20%.

En paralelo, se consolidó el uso de medios de pago digitales, que ya predominan en la mayoría de las operaciones comerciales. Este fenómeno muestra una transformación en los hábitos financieros, aunque también evidencia una mayor dependencia del financiamiento para sostener el nivel de consumo.

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Un consumo sin motor de recuperación

El arranque de 2026 confirma que la economía doméstica continúa atravesando una etapa de ajuste y prudencia. La combinación entre inflación persistente, ingresos que crecen por debajo de los precios y expectativas económicas moderadas mantiene al consumo como uno de los sectores más vulnerables.

Mientras el Gobierno sostiene que el ordenamiento macroeconómico sentará las bases para una futura recuperación, los indicadores actuales muestran que el gasto de los hogares todavía no logra despegar y continúa condicionado por decisiones defensivas frente a la incertidumbre económica.

Redacción La Plata Diario

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