Kicillof busca que salga el endeudamiento y pone arriba de la mesa $250.000 millones a los intendentes para destrabarlo
02 de diciembre de 2025
El gobernador propuso una suma fija en cinco pagos -que podría reducirse a tres- para conseguir el voto que habilite un endeudamiento por USD 3.035 millones. En paralelo, se negocia el directorio del Banco Provincia, los cargos en la Legislatura y se exponen fracturas entre La Cámpora, el massismo y los intendentes.
Axel Kicillof eligió una herramienta simple para resolver un problema complejo: cash político. La provincia de Buenos Aires necesita aprobar un endeudamiento por USD 3.035 millones, y el gobernador ofreció $250.000 millones en una suma fija para distribuir entre los intendentes. La cifra funciona como lubricante legislativo y como mensaje interno.
El planteo inicial era que ese fondo surgiera de un porcentaje del endeudamiento —el famoso 8%—, pero eso implicaba esperar, negociar en un futuro incierto y postergar la ejecución del dinero hasta que la deuda se concretara. Ahora la ecuación cambia: los jefes comunales reciben el dinero independientemente de que la Provincia tome la deuda. En tiempos de caja seca, eso tiene un valor político inmediato.

Cinco pagos, o tres: el detalle que corta la negociación
La propuesta no está cerrada. Intendentes pidieron achicar las cuotas: pasar de cinco pagos a tres. Parece un tecnicismo presupuestario, pero condensa otro dilema tradicional de la política bonaerense: tiempo es poder. Cuanto más rápido llegue el dinero, más margen político para ordenar territorios, obras y compromisos antes de un año electoral que, en el peronismo, ya empezó.
También falta definir cómo se distribuye el fondo: un mapa siempre delicado que activa la competencia por coeficientes, criterios y favores.
El verdadero obstáculo: adentro del peronismo
“Acá el problema está adentro”, dijo uno de los intendentes que participó de la reunión en el Salón Dorado. No es una exageración. Kicillof busca mostrar unidad, pero exhibe una postal fragmentada:
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La Cámpora con Facundo Tignanelli como vocero.
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El massismo operando desde la Legislatura y reclamando espacios.
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Los intendentes tradicionales, que quieren velocidad y control en la asignación de fondos.
Todos confluyen en una mesa donde los pesos son importantes, pero los cargos pesan más.

Banco Provincia: la otra moneda de cambio
Mientras se discuten cuotas y montos, la oposición exige reformar la Carta Orgánica del Banco Provincia, ampliar el directorio de 8 a 12 miembros y garantizar lugares propios. El oficialismo teme perder la mayoría y, del otro lado, el PRO debate si convalidar ese acuerdo contradice el espíritu del gobierno libertario. La ingeniería política aparece incluso en hipótesis milimétricas: ocho directores titulares con voto, cuatro suplentes sin voto, más tres auditores y otras figuras sin derecho a decisión.
No es un esquema de eficiencia financiera. Es una arquitectura de paz política.
Legislatura: Massa quiere la silla, Kicillof la llave
Detrás del endeudamiento subyace otra discusión: quién presidirá la Cámara de Diputados bonaerense. Sergio Massa quiere conservar el control. El gobernador ensaya alternativas propias, como Mariano Cascallares. Y asoma un “doble comando” entre Alexis Guerrera y Alejandro Dichiara. Cada nombre es una pieza en un tablero donde se negocia cómo se votará mañana y quién mandará pasado.

Desde Gobernación bajan línea: “Esto debería ser un trámite”. Nadie en la Legislatura parece compartir ese diagnóstico.
El dato que explica todo
Nada revela mejor el clima que una frase escuchada en la mesa de negociación: “No hay discusión técnica, hay desconfianza política”. Por eso Kicillof no solo puso plata: puso urgencia. La tercera cuota no es solo un pago más rápido, es un símbolo: cerrar hoy para gobernar mañana.


