La Plata Diario

La morosidad en créditos de los argentinos sigue al rojo vivo y volvió a crecer por 15° mes consecutivo


20 de marzo de 2026

El incumplimiento de pagos ya alcanza niveles críticos, con fuerte impacto en fintech y entidades no bancarias. Tasas altas, ingresos en retroceso y el fin de la “licuación inflacionaria” complican a millones de argentinos.

Redacción La Plata Diario

La economía real empieza a mostrar su costado más incómodo: la mora en los créditos no deja de crecer y ya acumula 15 meses consecutivos de suba, un dato que enciende luces de alerta tanto en bancos como en el universo financiero paralelo.

Según un informe de la consultora 1816, el nivel de irregularidad en préstamos personales alcanzó el 10,6% dentro del sistema bancario, pero el número se dispara en el segmento no financiero, donde ya supera el 27%. Una brecha que refleja no solo diferencias en el acceso al crédito, sino también en las condiciones bajo las cuales se presta dinero en la Argentina actual.

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Tasas altas, ingresos bajos: la ecuación que no cierra

El fenómeno no es casual. El aumento de la morosidad se da en un contexto marcado por tasas de interés elevadas y deterioro del poder adquisitivo, una combinación que deja a miles de familias atrapadas en un círculo difícil de romper.

Mientras que en bancos la Tasa Efectiva Anual (TEA) ronda el 40%, en entidades no bancarias el costo puede escalar hasta el 150%, con un Costo Financiero Total (CFT) aún más alto. En ese escenario, pagar una cuota deja de ser una obligación manejable y pasa a convertirse en una carga cada vez más pesada.

El efecto menos visible: cuando baja la inflación

Paradójicamente, la desaceleración de la inflación —celebrada en el plano macroeconómico— también juega su propio partido en contra de los deudores.

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Durante años, el aumento de precios funcionó como un “alivio silencioso”: las cuotas de los créditos se licuaban con el tiempo. Hoy, con una inflación más contenida, ocurre lo contrario:
las cuotas se vuelven más pesadas en términos reales, especialmente cuando los salarios no acompañan el mismo ritmo.

Fintech bajo presión

El deterioro del crédito también impacta con fuerza en el ecosistema fintech, uno de los sectores que más creció en los últimos años.

El caso de Ualá quedó en el centro de la escena tras versiones sobre altos niveles de morosidad —que la empresa salió a desmentir— y reportes de usuarios con dificultades para operar sus fondos. Aunque no hay confirmación de una crisis estructural, el episodio expuso la fragilidad de un sistema cada vez más tensionado.

Un síntoma más profundo

Más allá de los números, la suba sostenida de la mora revela algo más estructural:
la capacidad de pago de los hogares está en retroceso.

Ingresos que no alcanzan, financiamiento caro y una economía que todavía no logra traducir la estabilidad en alivio cotidiano configuran un escenario complejo.

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En ese contexto, la morosidad deja de ser un dato técnico para convertirse en un termómetro social. Uno que mide, con crudeza, hasta dónde llega el bolsillo de los argentinos.

Redacción La Plata Diario

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